Megalodón


Cuando había perdido toda esperanza de ver una nueva película de temática de escualos que me atrajese, apareció el tiburón prehistórico más famoso de todos.

Cuando uno va a ver una película de este estilo, sabe que el argumento no va a ser demasiado brillante. Ciertamente, no hay muchas sorpresas a lo largo del largometraje. De hecho, la única sorpresa que puede haber es bastante obvia y en ningún momento llegué a dudar de que iba a suceder eso. Sin embargo, puede que a alguien ciertamente le pueda llegar a sorprender.

Sinceramente, cuando terminó la película tenía una sensación bastante buena. La película te tiene intranquilo cuando Jason Statham está en el agua, puesto que piensas que el megalodón va a aparecer en cualquier momento y te va a asustar. Sin embargo, una vez dejas reposar la película te das cuenta de sus extraordinarios sinsentidos.

Por expresar de un modo no demasiado específico, decir que los tiburones normales (es decir, los que no son megalodones) se comportan más como pirañas que como tiburones. Cosa poco lógica y que raya lo absurdo en una escena. Por su parte, el megalodón me recordó una escena de Deep Blue Sea por su extraño comportamiento durante el acto final de la película. Comportamiento que por cierto no comento aquí por estar localizado en el ya mencionado acto final.

Las actuaciones se me han hecho bastante sencillas. Personajes más bien planos, puesto que en todo momento sabías cómo iban a evolucionar a lo largo del largometraje; quedando únicamente la duda de quién iba a ser alimento de megalodón y quién sobrevivirá. Mención especial para Rainn Wilson y su personaje, puesto que es el único que realmente puede llegar a sorprender al espectador.

En definitiva, una película que trata de tomar el relevo del subgénero cinematográfico de los tiburones asesinos, pero que tampoco me ha parecido una digna sucesora de la ya mencionada Deep Blue Sea o de la legendaria Tiburón de Steven Spielberg.

¿Quién está matando a los moñecos?


Le tenía ganas a este largometraje desde la primera vez que supe de ella. Sin tener muchas esperanzas puestas, la verdad es que quería pasar al menos un rato agradable en el cine.

He de decir que cuando a mis oídos llegó el título de esta película, no pude sino relacionarlo con el cómico David Broncano. Obviamente, este cómico también ha participado en el film, pero hasta verla en la gran pantalla no supe hasta qué punto había participado.

El largometraje está lleno de chistes al más puro estilo Broncano. Falete, el amoche, quedarse moñeco, la chilena de Cristiano en la Champions... Se me hace raro que en una ciudad claramente americana se hagan este tipo de bromitas. Probablemente la versión original tuviese chistes que aquí no se iban a entender y por eso se decidió cambiarlos, pero la verdad es que se podría haber buscado otro método.

Otra cosa que no me gustó en absoluto fue que el ya mencionado David Broncano dobló a dos personajes diferentes del largometraje. Esto lo podría llegar a entender si estuviésemos hablando de, por ejemplo, Carlos Latre, Santiago Segura o incluso José Mota; pero no si hablamos de David Broncano. Hasta el más tonto percibe que es la misma voz. Por añadir una cosilla, he de decir que al segundo personaje que interpreta la voz le queda mucho mejor que al primero.

Estamos ante una comedia que no me hizo apenas gracia, si bien no puedo negar que en el cine me reí con los chistes fáciles. De hecho, la gracia que más gracia me hizo fue las que Melissa McCarthy le hizo a Joel McHale (y estamos hablando de un producto tan usado que incluso ha sido visto en Los Simpson).

Como mínimo detalle de calidad, decir que no supe leer con total claridad la incógnita a la que hace alusión el título; puesto que aunque percibí parte de la trama, no la adiviné por completo.

En definitiva, una película que no te recomiendo ver, pero tampoco es el peor producto cinematográfico que mis ojos han visto.

El espía que me plantó


Hoy os vengo con una desenfadada comedia de espionaje. Protagonizada y dirigida por mujeres, esta película seguro que te sacará alguna carcajada.

El género de este largometraje, la ya mencionada comedia de espionaje, no es un género que vea mucho en la gran pantalla. De hecho, la última película de este estilo que pude ver fue la dirigida por Guy Ritchie: Operación U.N.C.L.E. Esta película me gustó muchísimo, por lo que el listón estaba demasiado alto para cuando fui a ver la película que hoy os comento.

Sus protagonistas, Mila Kunis y Kate McKinnon, tienen mucha química entre ellas. Se compenetran muy bien entre ellas, y sus personajes están muy bien estructurados, haciendo que choquen entre sí por las diferentes personalidades, pero a su vez haciendo que el espectador suelte una risa. Subrayar el personaje interpretado por Kate McKinnon, puesto que éste será el que más carcajadas provoca.

El argumento, por su lado, tampoco es nada del otro mundo. Las sorpresas que esconde el guión son fácilmente adivinadas, puesto que se ve qué es lo que realmente requiere el guión para poder seguir adelante. Un giro argumental de éstos, de hecho, no me terminó de gustar, ya que tampoco se explica demasiado.

En definitiva, una película bastante graciosa que posiblemente quieras ver. Ahora bien, verla en la gran pantalla o esperar a que salga en la TV o cualquier plataforma de pago es decisión tuya.

Mamá y Papá


Antes de comenzar esta entrada, quisiera agradecer a Cinesa por esa magnífica promoción gracias a la cual muchos espectadores pudimos ver esta película de un modo gratuito. Cierto es que fueron un poco zorros y nos la colaron de "preestreno" cuando es una película del año pasado.

Empezaré diciendo que estoy seguro que Brian Taylor, director y guinista de este largometraje es un gran fan de las películas de zombies, ya que estamos clarísimamente ante una película de pseudo-zombies, siendo la casualidad que aquí no hay muertos vivientes, sino un grupo de padres que tienen muy claro su objetivo: matar a sus descendientes.

Digo lo de la película de pseudo-zombies porque tiene todos sus ingredientes: excusa rara para que de pronto todos los padres se vuelvan unos homicidas bastante curiosos, pues únicamente quieren matar a sus hijos y no hacen nada malo al resto de criaturas; ataques y contraataques de ambos bandos durante los diferentes actos y un final bastante abierto donde puede ocurrir de todo.

La película está también aderezada de unos bonitos flashbacks que hacen saber a los espectadores cómo era esa familia antes de que el suceso comenzase. Lo bonito del asunto es que toda la película parece ser una oda a la disyuntiva que muchos padres se habrán planteado en su día: ¿mereció la pena dejar nuestras vidas atrás para convertirnos simplemente en un padre y una madre?

En cuanto a los actores y actrices, me quedo con Nicolas Cage. Hacía mucho que no le veía en la gran pantalla, y ha sido un reencuentro de lo más brutal. No recuerdo haberle visto en ese perfil de psicópata en mi vida, y eso que no es ni de lejos el primer psicópata al que da vida.

El argumento, por si no lo habéis deducido ya, flojea bastante. Si una película de zombies siempre flojea en este apartado, ¿cómo no lo iba a hacer una de pseudo-zombies? Más allá de que ciertos aspectos están cogidos con pinzas, la verdad es que más de un personaje parece ser indestructible, pues no importa cuántos ataques reciba, que se volverá a levantar. Y aquí la premisa de que es un zombie no me vale, pues todos los personajes están vivos.

Por último, decir que los actos de esta película sufren una ligera arritmia, puesto que los ritmos que se presentan son bastante irregulares, cosa que no funciona del todo bien y que a mí personalmente me sacó de la película en un par de ocasiones.

En definitiva, una película de humor negro del bueno en la que, si no fuese por su arritmia, podríamos estar hablando de un producto de calidad similar a un largometraje de zombies.

Balto: La leyenda del perro esquimal


La nostalgia se ha apoderado de mí mientras veía este largometraje. Para mí, esta es una de esas películas que marcan tu infancia y que hace muchos años que no ves. Realmente la recordaba de mayor duración, pero la verdad sea dicha es que creo que la he disfrutado mucho más de adulto que de niño.

Benditos años 90 en los que se respetaban las voces de doblaje. Si un famoso actor doblaba en una película de animación, se trataba que el actor de doblaje que ponía voz a dicho actor americano lo hiciese también (Sí, soy consciente que no me he expresado del todo bien). Hoy en día los perros de este largometraje no tendrían voces tan "adultas", cosa que devaluaría el valor de la película.

Como siempre digo, un  argumento basado en una historia real casi nunca defrauda. Personalmente, creo que esta fue la primera película que vi de este estilo (basada en historia real) y por eso le he guardado siempre especial cariño, pero hoy en día la sigo viendo con muy buenos ojos. Una historia de superación, auto-descubrimiento y tolerancia que a más de un adulto actual le convendría aplicarse.

La calidad de animación me parece también digna de mención. Aunque la sociedad actual ya se ha acostumbrado a la animación 3D, yo sigo disfrutando de estas películas animadas en 2D. Aunque claro, Balto se rodó en 1995 y por aquel entonces el 3D era casi ciencia ficción. La animación que Universal y Amblin nos traen con este largometraje tal vez (y solo tal vez) no esté a la altura de otras películas de la Factoría Disney, pero no creo tampoco que sea, ni mucho menos, una mala animación. Tiene carácter propio, y a mi modo de ver eso es algo que todas las películas necesitan para ser recordadas.

En definitiva, una película que me ha hecho volver a sonreír y recordar mi infancia cinéfila. ¿Cuál será la próxima película que me haga recordar esto? La espero con inpaciencia.